EL OLENTXERO

EL OLENTXERO

20111223105307-olentxero-1-.jpgEL  OLENTXERO 

Se despertó despacio, se incorporó a duras penas, se sacudió de un manotazo la nieve que le cubría la cara y le nublaba la vista y sintió un fuerte dolor de cabeza, una extraña sensación y el acre sabor de la madera; se rascó con parsimonia el colodrillo por debajo del gorro rojo de lana, miró alrededor e insistió de nuevo como frente a un espejo, explorando todo su corpachón con manos torpes…, se quitó las manoplas, y comprendió que algo no encajaba ni en el paisaje alrededor, ni en su cabeza: tenía un chichón considerable y restos de sangre reseca en la frente; estaba sentado en el suelo, bajo un abeto, sobre la nieve, sucia de restos de carbón; uno de los renos le miraba fijamente con cara estúpida sin dejar de rumiar.

Le pareció un poco ridículo el disfraz rojo que llevaba, con los puños, el cuello y la orla de armiño bastante deslucidos por el uso; aunque sólo fuese una vez al año, pero no había manera de convencer a la jerarquía de que cambiasen el color del uniforme; había que morir al palo.

Había sido un día muy ajetreado, y luego se prolongó en una larga velada en el albergue, el calor de la chimenea, con la conversación distendida y feliz de los parroquianos y el licor de bayas rojas, _  demasiado licor de bayas rojas_ y ya  sólo le quedaban unos pocos regalos de Navidad por repartir…

¡Regalos!;  se puso de pie con rapidez, todavía  inseguro recuperó las riendas, recordaba a trazos lo que ocurrió de madrugada: el trineo volaba sobre la nieve… miró alrededor, pero algo no encajaba en su cabeza. Consiguió reunir las piezas del puzzle: demasiadas manchas de carbón, algunos paquetes de regalo abiertos… unas huellas de pies humanos que se alejaban en la nieve, más restos de carbón de encina, polvo de cisco para el brasero…

Suspiró profundamente y se resignó sin encontrar respuesta. Se puso en marcha.

¡Había que cumplir un año más!

 

… Y por fin, esa noche, también los hijos del carbonero tuvieron verdaderos regalos de Navidad.

 

Mariano Ibeas

19-12-2002     Cuento de Navidad

 

  * En el País Vasco la tradición quiere que los regalos de Navidad los traiga el Olentxero, un personaje que a veces se trastoca con el “carbonero” o “el hombre del saco” que asusta a los niños  o les regala carbón cuando no son buenos.

FRANCISCA AGUIRRE

FRANCISCA AGUIRRE

20181115155921--pacaaguirrecartel0-c8a40fb5.jpgUn mar, un mar es lo que necesito.

Un mar y no otra cosa, no otra cosa.

Lo demás es pequeño, insuficiente, pobre.

Un mar, un mar es lo que necesito.

No una montaña, un río, un cielo.

No. Nada, nada,

únicamente un mar.

Tampoco quiero flores, manos,

ni un corazón que me consuele.

No quiero un corazón

a cambio de otro corazón.

No quiero que me hablen de amor

a cambio del amor.

Yo sólo quiero un mar:

yo sólo necesito un mar.

Un agua de distancia,

un agua que no escape,

un agua misericordiosa

en que lavar mi corazón

y dejarlo a su orilla

para que sea empujado por sus olas,

lamido por su lengua de sal

que cicatriza heridas.

Un mar, un mar del que ser cómplice.

Un mar al que contarle todo.

Un mar, creedme, necesito un mar,

LAS BARCAS DE DOS EN DOS…

SAM_4078Las barcas de dos en dos,
como sandalias del viento
puestas a secar al sol.

Yo y mi sombra, ángulo recto.
Yo y sombra, libro abierto.

Sobre la arena tendido,
como despojo del mar,
se encuentra el niño dormido.

Yo y mi sombra, ángulo recto.
Yo y mi sombra, libro abierto.

Y más allá, pescadores
tirando de las maromas
amarillas y salobres.

Yo y mi sombra, ángulo recto.
Yo y mi sombra, libro abierto.

MANUEL ALTOLAGURRE, 1926

 

AILAN KURDI

AILAN KURDI

 

                        “Ailan Kurdi, in memoriam,

                        para que una imagen

no valga más

                        que la vida de un niño”

 

No era más que un niño

en sombra

__ pesadilla bajo el hierro

y los escombros

de las bombas__

y buscó la libertad

con los suyos

y encontró su tumba en el mar

que no lo quiso,

que lo arrojó a la orilla

como un resto de naufragio…

No era de los suyos,

o mejor,

los suyos

no lo reconocieron;

y se fue en las olas,

en la arena,

a las orillas de un sueño

duro y terrible,

donde la vida,

apenas empezada,

quedó sobre un papel

envoltorio de papel y tinta

o pixelado en la pantalla

temblando en las conciencias quizás,

Ailan Kurdi,

pequeño, pequeño,

duerme, duerme mi niño,

que no te despierte,

un mal sueño…

MARIANO IBEAS                              14 /04 / 2016SAM_3940

TODOS GRITAN

TODOS GRITAN

                        “Todos gritan,

                        ella calla”

* Klimt

 

Todo nace en la voz

y el grito y la voz

en la mirada.

Tensa la flecha el abismo roto

del tiempo

entre dos silencios:

la palabra.

Sólo grito, puente roto

sobre el vacío,

agarrado ferozmente

a la nada.

Bandera alzada

en el viento de la soledad

que barre los páramos

del alma.

No ha lugar,

no hay salida:

muro, pared,

frontón de los deseos…

Todos dicen,

ella calla.

Mariano Ibeas

28 / 03/ 2016

ME DESBOCO…

ME DESBOCO

“Río de lava.

                        En la boca del volcán,

                        una palabra.

                                               (Ángela Serna, “Solitudine”)

 

Me desboco

por la boca del volcán

que funde lava

que cubre lentamente

la ladera, de colada

no hay destino fatal:

el gigante late, respira

y come y digiere

y, de vez en cuando,

por las malas digestiones

vomita…

¿Y qué le importa del hombre

que lo habita?

Hubo  otros hombres antes

creciendo por sus laderas

mucho tiempo ha

tiempo atrás

del tiempo tal

no hay memoria…

y otros vendrán después

de igual manera.

 

Mariano Ibeas

21 /03/2016acd7ce12-b52e-4324-bb07-d4650b948b0d